14 de octubre

No perteneces a este mundo,
las hadas aquí te ensordecen con su canto.
Prefieres aquél, en el que los destellos de luz falsa te deslumbran,
es más fácil dejarte llevar por esa, tu otra realidad.

Aquí los árboles son demasiado verdes y grandes para ti,
el cielo se abre inmenso, imponente y tú, quedo,
prefieres bajar la mirada y cerrar los ojos.
Tus alas no se abrirán más para volar hasta mi.

El agua del río es fría, tu reflejo no pasa más por allí,
decidiste ahogarte entre las sombras.
Ya la cueva no es tu lugar favorito,
entra demasiada luz y tú sólo quieres huir de ella.

Tu voz se oye lejos, siempre escucho cómo ries al caer la tarde.
Sólo tú sabes si es una risa cálida y real o una máscara más de las tuyas.
Dedicas día y noche a engañarte, pero a veces,
a veces estiras tu mano para tocarme… nunca lo haces.

Suenan las campanas, ya debo regresar.
Sabes cómo encontrarme, di mi nombre,
piensa en mi y yo sabré acudir a ti, ahora regresa
te espera una realidad que sólo tú conoces.

Ya no hay espacio allí para mi.

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