Mi papá siempre me dice que “el arte libera”. Más razón no puede tener. Yo, sinceramente, quisiera tener talento para las artes plásticas o la música. Pero tengo las letras. No me atrevería a asegurar que tengo talento, pero sí pienso que tengo facilidad para escribir, gracias a mis abuelos y tátara-abuelos, como Julio César Salas, cuya herencia mi abuela pretende poner sobre mis hombros y yo no le llego ni a los talones.
Por eso creo que a veces se puede poner el orgullo de lado para liberarse en público. ¿Para qué otra cosa serviría expresarse si no hay quien te lea/escuche/vea/sienta? Yo comencé escribiendo para divertir a mis amigos en el colegio, sin darme cuenta que eso y el amor por los libros me llevarían a escojer una carrera, y que un día escribiría para liberarme.
Hay momentos, sobre todo noches como estas, en las que uno sufre una decepción, en que la vida pierde sentido. Cuando peleas con una de tus mejores amigas porque quisiste decir algo que no supiste cómo decir, pero igual lo dijiste y lo hiciste mal. Cuando no sabes cómo no involucrarte en la toma de una decisión sobre un asunto tan grande como el amor. Allí, al menos yo, digo: No tiene sentido.
Cuando llamas a otra de tus amigas para llorar y decirle que el niño te mintió, que está con otra y que no sabes qué hacer con tu vida, pero ella te contesta con una voz al borde del hilo que no es la mejor persona para aconsejarte porque su novio de 3 años la engañó con una niña de su ciudad, en la que tu amiga no vive más, no hay cabida para otra afirmación que no sea “no tiene sentido”. Porque no tiene sentido que a las personas fieles, entregadas, soñadoras, sensibles, hermosas, sea tan fácil engañarlas y que el malhechor salga ileso.
Cuando otra amiga te dice “te lo dije” y ante tus ojos la frase se dibuja en miles de colores. Piensas en todos los músculos, huesos y órganos necesarios para armar y pronunciar esa oración. Jamás será comparable al valor, la energía y las ganas necesarios para asumir las consecuencias. Tampoco serán suficientes los deseos inmensos de retroceder el tiempo y esquivar esa situación. Cuando sabes que por más que sienta que tiene razón, lo suficiente como para decir “te lo dije”, sabiendo todo lo que eso implica para ti, le duele decirtelo. Es allí cuando llega el momento de decir “no tiene sentido”, sobre todo porque no aprendiste nada, más allá de que necesitas aprender a escudarte mejor.
Noches como esta es cuando las reflexiones se atropeyan para pasar por mi mente. Más allá de sacar conclusiones favorables, alentadoras, reconfortantes, lo que hacen es darle más fuera a mi frase: “no tiene sentido”.
Tampoco lo tiene que en una vida a la que algunos concebimos como un ciclo constante, dure más la parte de abajo, oscura y fría, que la de arriba. ¿Para qué el sol tiene que estar arriba si cuesta tanto subir a tocarlo? Y, ¿para qué buscamos tocarlo si con a penas rozarlo ardemos en llamas y emprendemos la caída libre al fondo del mar? Faltan años en el vacío de la incertidumbre para llegar a saber las respuestas. Incluso más para comprenderlas.
De un tiempo para acá el Universo no ha hecho sino darme argumentos, ejemplos y razones para alejarme del amor. Quizás sea hora de aprender que ser “cuchi” es la peor decisión que se puede tomar. El hombre es el ser vivo más morboso, si brillas, buscará aplastarte.
Lo siento por aquél positivo que sienta que derrocho negatividad en mis líneas, pero como lo dije al comienzo, es sólo mi manera de liberarme. Cuando el Universo me de razones, argumentos y ejemplos para retractarme, lo haré. Por ahora, la vida no tiene sentido.
Ina dicho:
on Julio 8, 2008 at 7:41 pm
¿Quién soy yo para desacreditar tus lineas? La visa simplemente es la suma de experiencias, y momentos. Sabes, los momentos dulen más, y no deberían, al final, son sólo eso, y hay muchas otras cosas
Ina dicho:
on Julio 8, 2008 at 7:44 pm
¿Quién soy yo para desacreditar tus lineas?
La vida simplemente es la suma de experiencias, y momentos.
Sabes, los momentos dulen más, y no deberían, al final, son sólo eso, y hay muchas otras cosas QUE VALEN LA PENA.
Sabes amiga, estoy sumergida en el dolor y no veo la luz al final del túnel, sin embargo tengo la fiel esperanza de que la encontraré.
TQM… Y una última cosita… Es mejor apostar por la felicidad; ella viene; tarde, pero viene..!