Para Sucu.
Un día, viendo televisión, más específicamente una de las series de Warner Channel, escuché de una teoría. Como el apellido del hombre era casi ininteligible para mí, no pude recordar más que la idea general de la teoría. Como para no quedarme con eso nada más, decidí buscarla en Wikipedia. ¡Salve, oh, regina de las webs informativas!
Gato de Schrödinger
De Wikipedia, la enciclopedia libre
El experimento del gato de Schrödinger o paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario, diseñado por Erwin Schrödinger para exponer uno de los aspectos más extraños, a priori, de la mecánica cuántica. Supongamos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere. Al depender todo el sistema del estado final de un único átomo que actúa según la mecánica cuántica, tanto la partícula como el gato forman parte de un sistema sometido a las leyes de la mecánica cuántica.
Siguiendo la interpretación de Copenhague, mientras no abramos la caja, el gato está en un estado tal que está vivo y muerto a la vez. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar al gato modifica su estado, haciendo que pase a estar solamente vivo, o solamente muerto. Esto se debe a una propiedad física llamada superposición cuántica.
La paradoja ha sido objeto de tanta controversia (y de discusión no sólo científica, sino hasta filosófica) que Stephen Hawking llegó a afirmar que “cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola”.
Claro. Lógico. Razonable. Yo sé que no entendiste nada.
Como sea, dándole vueltas una y otra vez a ver qué interpretación se le puede dar para así traspolarlo a la vida diaria y poder usarla como teoría, llegué a la conclusión de que hay que traducuirlo.
Versión del gato de Cami: Imaginemos la misma caja, con el mismo pobre gato, pero a la partícula radiactiva sustituyámosla por una partícula, digamos, del destino. Mísitica, si se prefiere. El sistema de leyes de la mecánica cuántica bien puede ser sustituído por el sistema de leyes del universo, indecifrable pero igual de válido. Así pues, podemos imaginar que la acción de “abrir la caja” puede ajustarse en equivalencia a otra acción, como ________ (completa aquí con tu dilema existencial actual), decir o no decir, hacer o no hacer, ir o no ir, o lo que sea que venga al caso. El gato que está vivo y muerto a la vez es una metáfora de las consecuencias que puede tener el abrir la caja, el sólo hecho de abrirla, modifica el estado del gato.
Entonces, si lo queremos reducir a una máxima aplicable a la vida, podría ser algo como esto: “No sabrás si el gato está vivo o muerto si no abres la caja”
Así que, en vez de sacar tu pistola como Hawking, decide si realmente quieres averiguar la condición del gato, evalúa los riesgos de abrir la caja que, a mi parecer, siempre serán mayores que los que correrás si no la abres. Pero, a fin de cuentas, ¿de qué se trata el viaje? ¿cómo consigues tus Ítacas si no abres las cajas que hay en tu camino? ¿no crees que pierdes más si te quedas con la duda de si el gato estará vivo o muerto? ¿no será ese un riesgo mayor?
Mi consejo sería que abrieras la caja siempre que puedas, habrá las mismas probabilidades de que el gato salga vivo y te rasguñe por haberle hecho esa maldad, de que salga vivo y te deje acariciarlo como de que no salga porque está muerto y huela mal. Arriésgate, es mejor arrepentirse de lo que se hace que de lo que se deja de hacer.