Archivar paraMayo, 2008

Un comienzo

 

En la tenue red que entrelaza sueños,

necios colores se empecinan en vestir

los pequeños hilos en su borrosa claridad.

 

Allí se ven gotas de delirio rodando

sin dirección, vibrando obsesivas.

Su centro se moja con estas gotas y muere,

vive y vuelve a morir.

 

El espacio oscuro que rodea la vibrante telaraña

lo envuelve en un vacío, lo deja sin aliento

y le da bocanadas de aire a momentos.

Nunca han llegado unos labios tensos a romper la travesía del delirio

 

Los olores llevan al recuerdo de un minuto de lucidez fascinante,

nunca son los primeros en el plano.

El vaivén de los jadeos que acompañan un sonido sordo,

como el golpeteo constante del agua en la tela de un tambor,

lleva al éxtasis a mi red ambigua y la hace explotar.

Suena perversa y vieja, ensordece al vacío,

muere, nace y vuelve a sonar.

El tambor se moja, otra semilla se llena de color.

 

 

 

 

Hoy

“Ni pienso más, mi vida es por otra senda” me dice ella. Amiga incondicional, lo sabe todo de mí. O casi todo. “Así parece, lo cual no es malo, sólo diferente” le contesto.

 

Mirar atrás no siempre es grato, muchas veces lo hacemos con aire de duelo. Yo, por mi parte, no pretendo seguir haciéndolo más que en momentos oportunos. Esos serán aquellos en los que la experiencia pronta requiera de una reflexión que recurra a los recuerdos, y abriendo los ojos hacia ese lado del camino, pueda decir “esto ya lo hice, no lo haré más”.

 

Hoy miro hacia delante con anhelo. He allí la confusión. Quiero algo nuevo, y ese algo ya comenzó a ser escrito por alguien. Mis pensamientos tienen dueño.

El lo sabe, de bolas que lo sabe. ¿Por eso es que actúa como si todo estuviera dicho? A mí, eso me duele. Porque me pregunto: ¿dónde están mis mariposas? ¿Las hormiguitas de los primeros días? Y la atención, las ganas, el deseo, no se fueron. Allí están, pero no hay tiempo. ¿Será eso? ¿Otros problemas?

 

No lo conozco. Está, existe, es mío. Pero no lo siento. Me gusta un extraño, o al menos así me siento.

Mi extraño no me dice que me extraña. Sólo cuando se lo pregunto. A veces creo que no merezco a mi extraño. ¡Pero igual, lo quiero! Sé que algún día se entregará y yo podré hacerlo. Por eso quiero conocerlo.

No confío en él y no porque no pueda o no quiera, simplemente he cometido errores que le han abierto la puerta a mi inseguridad.

 

Tan confiado que eres, tan seguro que estás.

 

Mi senda parece indicarme su claro en el bosque. Por eso digo que no es malo, sólo diferente. No cometeré los mismos errores, seguro los haré pero unos nuevos.

 

Eres mi extraño, mi sol, quiero conocerte.

Gracias, y acércate de nuevo.

 

¡Lo que es la incertidumbre! Te pone en movimiento. Allí está, él es mi posible. Es mi nueva realidad, y yo lograré sentirme parte de ella. Aquí me tiene, dulce y desarmada, para cuando decida de una vez por todas entregarse. Es lo peor que me ha pasado. He llorado. Es lo mejor que me ha pasado. No he parado de reír. No quiero lo primero, quiero seguir en lo segundo.

 

Llenarás de rosas mi desierto desalmado. Sólo tú puedes hacerlo.

 

Mañana ya veremos.