“Ni pienso más, mi vida es por otra senda” me dice ella. Amiga incondicional, lo sabe todo de mí. O casi todo. “Así parece, lo cual no es malo, sólo diferente” le contesto.
Mirar atrás no siempre es grato, muchas veces lo hacemos con aire de duelo. Yo, por mi parte, no pretendo seguir haciéndolo más que en momentos oportunos. Esos serán aquellos en los que la experiencia pronta requiera de una reflexión que recurra a los recuerdos, y abriendo los ojos hacia ese lado del camino, pueda decir “esto ya lo hice, no lo haré más”.
Hoy miro hacia delante con anhelo. He allí la confusión. Quiero algo nuevo, y ese algo ya comenzó a ser escrito por alguien. Mis pensamientos tienen dueño.
El lo sabe, de bolas que lo sabe. ¿Por eso es que actúa como si todo estuviera dicho? A mí, eso me duele. Porque me pregunto: ¿dónde están mis mariposas? ¿Las hormiguitas de los primeros días? Y la atención, las ganas, el deseo, no se fueron. Allí están, pero no hay tiempo. ¿Será eso? ¿Otros problemas?
No lo conozco. Está, existe, es mío. Pero no lo siento. Me gusta un extraño, o al menos así me siento.
Mi extraño no me dice que me extraña. Sólo cuando se lo pregunto. A veces creo que no merezco a mi extraño. ¡Pero igual, lo quiero! Sé que algún día se entregará y yo podré hacerlo. Por eso quiero conocerlo.
No confío en él y no porque no pueda o no quiera, simplemente he cometido errores que le han abierto la puerta a mi inseguridad.
Tan confiado que eres, tan seguro que estás.
Mi senda parece indicarme su claro en el bosque. Por eso digo que no es malo, sólo diferente. No cometeré los mismos errores, seguro los haré pero unos nuevos.
Eres mi extraño, mi sol, quiero conocerte.
Gracias, y acércate de nuevo.
¡Lo que es la incertidumbre! Te pone en movimiento. Allí está, él es mi posible. Es mi nueva realidad, y yo lograré sentirme parte de ella. Aquí me tiene, dulce y desarmada, para cuando decida de una vez por todas entregarse. Es lo peor que me ha pasado. He llorado. Es lo mejor que me ha pasado. No he parado de reír. No quiero lo primero, quiero seguir en lo segundo.
Llenarás de rosas mi desierto desalmado. Sólo tú puedes hacerlo.
Mañana ya veremos.